Emprendo un viaje donde conozco más que un país diverso, sino un puntito en el mundo que representa mi identidad, tengo su símbolo en mi pasaporte, en mi nombre y apellido, en este caso solo los segundos, en el color de mis ojos, de pelo, en mi forma de hablar y de ser.
Unos días que me sobraron de mis vacaciones decidí coger un bus, reunir a tres amigas que al final del viaje terminaríamos en una dupla y recorrer lo que podíamos de las montañas de Ecuador.
